Crustáceos
Detecta crustáceos en muestras ambientales, aguas de enjuague y alimentos terminados mediante ensayos ELISA y LFD.
Los crustáceos, un grupo de artrópodos acuáticos, incluyen opciones populares de marisco como las gambas, los cangrejos, las langostas y las cigalas. Son muy consumidos por su delicado sabor y su alto valor nutritivo, pero pueden provocar reacciones alérgicas graves en personas sensibles. Los riesgos de contaminación cruzada son frecuentes durante el procesado, por lo que es esencial controlar tanto el entorno de producción como los productos alimentarios para detectar trazas de alérgenos de crustáceos. La industria alimentaria confía en equipos de pruebas altamente sensibles para mantener estrictas normas de seguridad alimentaria y prevenir reacciones alérgicas. Las alergias a los crustáceos se encuentran entre las principales causas de reacciones alérgicas graves inducidas por los alimentos. Se calcula que la prevalencia de las alergias a los crustáceos en la población general oscila entre el 1% y el 2%, observándose tasas más elevadas en los países en los que el marisco es un alimento básico en la dieta. Para proteger a los consumidores de los efectos potencialmente mortales del consumo de crustáceos, el etiquetado de alérgenos es obligatorio por ley en muchos países. Los crustáceos, como grupo principal de alérgenos, están regulados en la UE (Reglamento (UE) nº 1169/2011), EE.UU. (FDA de EE.UU. - FALCPA 2004), Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Japón y muchos otros países. En estas regiones, la presencia de proteínas de crustáceos en los productos alimenticios debe estar claramente etiquetada para garantizar la seguridad y la concienciación de los consumidores.





